Páginas

jueves, 21 de marzo de 2013

Jone frente al espejo

En el día mundial del Síndrome de Down

Jone nació con síndrome de Down hace 19 años. Down. La palabra produjo un escalofrío familiar. Los médicos dijeron que sería como las demás niñas pero algo más lenta. Que tendría los ojos rasgados cuando fuera mayor y una larga lengua saliendo y entrando de la cueva del paladar como un ermitaño ansioso. Es decir, un Down.

Mintieron. Bueno, en realidad falsificaron la verdad en lo referente a que sería como las demás niñas pero con otro reloj biológico. Jone se ríe aún más que ellas. Incluso cuando está triste o llora, su cara parece negarse a obedecerla y dibuja una enorme sonrisa. Una vez le dijeron que la televisión iría al aula de educación especial donde estudiaba para grabar una pequeña actuación y pidió a su madre que la peinara como hacen a las estrellas de cine.

Apareció en el desayuno con su estuche mágico de Hannah Montana y el espejo en el que se mira todas las mañanas. Cuando la cámara llegó, Jone comenzó a chispear como una bengala. Igual que Greta Garbo.

Hubo algo fascinante en aquella puesta en escena. Mientras los chicos de otras clases ahogaban su agitación en la ruidosa cuadrilla, ella perseveraba sola en un desafío permanente con la perfección de sus gestos. Brincaba como una cabra montesa y se contorneaba con una seguridad admirable. En realidad, nadie disfrutó de ese momento como ella. Le iba la vida. Si alguien le decía algo, le abrazaba con un afecto abrumador y le comía a besos con la respiración entrecortada.

Pero no quiero ser cínico. Algunos de aquellos críos gritones la llamaban como insulto mongola. Y cuando Jone escucha esa palabra se queda apesadumbrada, y sus dos ojos rasgados y distantes parecen expresar dos desconsuelos a un tiempo. Es increíble. Con esa piel áspera de uva pasa, con esas pasiones incondicionales y esa terquedad con sus cosas que ni el súbito frío de la soledad le ha hecho capitular.

Hoy estará pegada a sus libros de aventuras, leyendo en voz alta los vaivenes emocionales de sus héroes universitarios. Sentada en el suelo, con las piernas desplegadas en un ‘spagash’ imposible y esa mirada azulada, capaz de desdoblarse entre la cruda realidad que la rodea y el mundo privado de sus sueños.

Así de dulce es ella.


PD: El motivo de celebrar el día mundial del Síndrome de Down los 21 de marzo procede del origen de la dolencia: la triplicación del cromosoma 21


1 comentario:

Idpejoma dijo...

Soy JONE.
Aunque lo que cuentas pasó hace tiempo sigo siendo la misma, pero me gusta: bailar, ir al cine con Silvia, cocinar, Athletic.

Te quiero tío Gorka aunque estés lejos
JONE