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jueves 8 de marzo de 2012

Old Trafford: Visita al Parnaso


En la vida hay cosas complicadas y problemas irresolubles. El Athletic siempre ha navegado entre estas dos tempestades. Ambicioso y genial, caótico y trasnochado. Todo al mismo tiempo y puede que hasta en un mismo partido de fútbol. Un chute energético constante para las emociones de quienes le seguimos contra viento y marea. 

Pero mi enganche con este equipo no procede de su ciclotímica manera de encarar los partidos sino de la forma con la que algunos "expertos" del fútbol español enmascaran su displicencia cuando hablan o escriben de él. En Donosti y especialmente en Madrid. 

Tengo claro que amo profundamente su cantera, su fortaleza para encarar la codicia del fútbol, admiro su resistencia a entregar los tesoros al feroz capitalismo que rodea este deporte de atolondrados y me siento frustrado con las derrotas ante equipos hechos en factorías de un banco nacional. Si dijera lo contrario sería un Judas Iscariote con mi genética. 

Jamás pienso que sus naufragios deportivos puedan evitarse con retoques en el timón porque sería como una agonía sin testamento vital. Sólo hace falta observar a los niños en las escuelas de mi tierra. Casi nadie admira a Cristiano Ronaldo, poquísimos al Madrid, alguno más al Barça y a Messi y, por supuesto, no conozco a nadie que siga al Atlético de Madrid. En estos tiempos, los ídolos son Llorente, Muniain, Bielsa y De Marcos. Es el primer síntoma de recomposición existencial del Athletic. 

Quiero tanto a este equipo que el resto del fútbol me importa un comino porque no me parece un deporte atractivo sino pasional. Y eso sólo me lo proporciona el Athletic. Hoy Old Trafford, el Teatro de los Sueños, es para nosotros como el Parnaso para los poetas. En Manchester nos gustaría escribir una gran obra. 

Con nombre de mujer


Hace unos años, en un homenaje sin alborotos, escuché el discurso más sobrecogedor de mi vida. Con una voz tenazmente rescatada del abismo, hablaba el hermano de Belén Muro, una donostiarra estrangulada por su marido Christophe Dubarry en Hendaya. Pedía para el asesino la cadena perpetua. ¿Cómo no compartir ese deseo?

Hoy, día internacional de la mujer, deberían dar fiesta a los políticos para que a la sombra de los primeros cerezos en flor reflexionaran sobre qué espacios de poder están dispuestos a dejar a las mujeres, o cuándo acometerán la revolución mental pendiente que ayude a los hombres a salir de la caverna subterránea en la que viven. Los datos decoran hoy las secciones de Sociedad de todos los periódicos del mundo. 

En España no hay ni una sola candidata con posibilidades reales de ser presidenta del gobierno cuando las estadísticas, esos gélidos goteos de la realidad, indican que la mujer está a punto de doblar en número a los hombres dentro las facultades universitarias y que sus expedientes académicos son, por término medio, bastante más brillantes. ¿Qué se puede objetar ante la evidencia? 

Ahora que las mujeres van conquistado el mágico reconocimiento de la paridad como objetivo y que el hombre está dispuesto a ceder su poder político en todas aquellas actividades que no cotizan en el PIB (asuntos sociales, igualdad, dependencia) sólo nos queda observar el futuro con euforia. Algo se está moviendo en el inexorable camino de la igualdad sexual. Ellas dirigen la educación, las organizaciones humanitarias, atienden las labores sociales, en fin, se encargan de la política de servicios, la Política en mayúscula. 

Por eso, miro a las sombras de los cerezos y pienso en los políticos. ¿Acaso no ven que la política, como la mar o la amistad, tiene nombre de mujer?



P.D: La fotografia que encabeza este post corresponde a Emmeline Pankhurstuna de las fundadoras del movimiento sufragista británico. Pese a pertenecer a la conservadora clase alta de Londres fue una activista inquebrantable por el derecho a voto para las mujeres durante los primeros años del siglo XX. Por ello fue detenida en varias ocasiones, una de ellas en al Palacio de Buckingham, e incluso llegó a ser alimentada a la fuerza durante una huelga de hambre. Murió en 1928, tras haber obtenido el mayor de sus objetivos: el derecho al voto femenino en el Reino Unido.

martes 6 de marzo de 2012

De vez en cuando la vida (J.M Serrat)



De vez en cuando la vida
 nos besa en la boca
 y a colores se despliega 
como un atlas,
 nos pasea por las calles 
en volandas,



y nos sentimos en buenas manos; 
se hace de nuestra medida, 
toma nuestro paso
 y saca un conejo de la vieja chistera
 y uno es feliz como un niño
 cuando sale de la escuela.



De vez en cuando la vida
 toma conmigo café
 y está tan bonita que
 da gusto verla.
 Se suelta el pelo y me invita
 a salir con ella a escena.



De vez en cuando la vida
 se nos brinda en cueros
 y nos regala un sueño 
tan escurridizo 
que hay que andarlo de puntillas 
por no romper el hechizo.



De vez en cuando la vida
 afina con el pincel:
 se nos eriza la piel
 y faltan palabras 
para nombrar lo que ofrece
 a los que saben usarla.



De vez en cuando la vida 
nos gasta una broma
 y nos despertamos 
sin saber qué pasa,
 chupando un palo sentados
 sobre una calabaza.


Fotografia: Duncan Kerridge

lunes 20 de febrero de 2012

Arriba la utopía


Nos empujan hacia la capitulación. A que renunciemos a la solución de nuestros problemas sin tener que atravesar el desierto de los tártaros. A que aceptemos resignados la derrota frente a un selecto grupo de "profesionales" y nos olvidemos del Gran Debate pendiente, ese que ponga en cuestión cómo arreglar la carestía de la vida, el deterioro de la sanidad pública, el papel del empresariado en la sociedad o el papel del Estado en el mundo occidental. En fin, lo que es importante para nuestra vida. 

Tengo la extraña sensación de que estos dilemas aburren a los guías del pueblo, más atareados en inocular el virus de la indiferencia y el desencanto en la sociedad civil. Porque si escuchamos bien sus mensajes, sólo encontraremos ruido. Palabras entrelazadas que siempre dicen lo mismo, que neutralizan la participación ciudadana y aniquila toda esperanza de poder cambiarlo. ¿No hablábamos hace unos meses de que otro mundo es posible? 

Los dirigentes, sean de las siglas que sean, siguen presentándose como los inquilinos de una razón que entretiene pero no ilustra. No nos ayudan a entender la confusión reinante ni cuál es el interés colectivo. Que dejen de marear a nuestra aturdida perdiz. En los momentos duros, la función pública siempre ha sido contener la crisis y los desequilibrios de un sistema vorazmente codicioso. La privada, sacarnos del atolladero arriesgando capital en un futuro rentable para la mayoría. 

El caso es que estos principios universales que tomaron cuerpo tras la II Guerra Mundial ni se ven, ni se oyen ni se sienten. Sólo se escucha llorar de crisis –algunos ríen como hienas- por la impotencia para contener el empobrecimiento general. La crisis y el pensamiento económico en vigor, ese de que en la empresa y sólo en la empresa está la salvación, son excelentes compañeros de cama. La recesión es el mejor aliado de la política neoliberal.

domingo 19 de febrero de 2012

La democracia tiembla

“Y así paso la noche yaciendo al lado de mi querida; mi querida, mi vida, mi novia. En su sepulcro junto al mar; en su tumba a orillas del mar” (Edgar Allan Poe)


Sopla un viento reaccionario en España (y en el mundo) que acojona. La estrategia es muy fácil: comenzamos haciendo concesiones a los voraces mercados y terminamos recibiendo una reforma laboral para que el empresariado pueda sellar el control político del país. Los conservadores están encantados de conocerse y ya dibujan, sin ambages, sonrisas de satisfacción en sus orgullosas caras de vendedores de patrimonio. Ahí está Soraya Sáenz de Santamaría intentando desacreditar el movimiento sindical español, apelando a su nulo compromiso con la ciudadanía desempleada y metiendo una cuña envenenada por la falta de transparencia de los sueldos de sus dirigentes. Me viene a la cabeza el abducido José María Fidalgo y su patriotismo económico. Qué asco, oiga.

Tenemos un gobierno que reúne todos los atributos para convertirse en los traficantes de ideas del nuevo Contrato Social: ambiciosos por el capital, devotos religiosos, leales al mercado y lucen bellas sonrisas de arrogancia cada vez que hablan de derechos sociales o laborales. En un excelente artículo, Pere Rusiñol explica los ocho derechos que la reforma que el PP pone en peligro.

viernes 17 de febrero de 2012

La vida secreta de las palabras


Se que leer atrocidades a estas horas de la mañana suele encajarse como un puñetazo entre los ojos. Pero es que ayer vi de nuevo la película ‘La vida secreta de las palabras’ de Isabel Coixet, galardonada con cuatro premios Goya en 2005 y volví a recordar a una mujer que conocí en Bagdad. 

Se llama, o quizá se llamaba, Hosnia. Tenía 25 años y anhelaba estudiar enfermería cuando la vida era visible en Irak. Hosnia tenía el pelo negro y revuelto, y sus pupilas eran como dos cuerdas que la aferraban a la realidad. Vivía en el hospital psiquiátrico Al Rashaad, un centro de salud inmundo. Abandonada a su suerte, había sido ferozmente torturada por hordas de miserables sin escrúpulos. Casi no hablaba y cuando lo hacía, sus palabras fluían como una carambola lenta. En medio de su delirio me preguntó si en mi país alguien sería capaz de curarla. Le contesté que sí, que en España teníamos médicos muy buenos. Ella siguió en su mundo, con su sonrisa perdida y sus ojos enormes clavados en aquella sartén de arena y roca que cuando soplaba el viento convertía el polvo en un juego de dardos con las caras de los vivos. 

En Siria hay muchas Hosnias. La carnicería que allí se está produciendo nos está sirviendo para visualizar varias cosas. Por un lado, la hipocresía de occidente a la hora de manejar los problemas de un mundo sin valores ni principios sino regido por la economía y la influencia. Por el otro, que la bandera de la libertad se utiliza en función de intereses partidistas y no por necesidades colectivas. Entonces, ¿qué les espera a los sirios? ¿Deben esperar que el régimen alivie la represión contra la población insurrecta como resultado de las tibias iniciativas internacionales? 

La reportera Mónica García Prieto, un faro obligatorio para acercarse a este conflicto, reflexiona sobre estas cuestiones en un gran artículo y cita al banquero sirio-norteamericano Ehsani: "La premisa es que creo que el régimen no va a entregar o ceder las riendas del poder unilateralmente. Hay tres razones que lo explican: el régimen cree que puede ganar, el régimen cree que ceder poder es como firmar su sentencia de muerte, y el régimen cree que está combatiendo al diablo”. En otras palabras: la represión en Siria sólo acaba de empezar. 

jueves 16 de febrero de 2012

La justicia contra la prensa y libertad de expresión


Quizá por el azar de nacer en Euskadi, o por seguir la actualidad de América Latina o por pertenecer a una tropa como la periodística hoy tan mermada y endeble, llevo bastante tiempo prestando atención al proceso judicial abierto por el presidente de Ecuador Rafael Correa contra el diario "El Universo", editado en Guayaquil,  por las supuestas injurias vertidas contra el mandatario ecuatoriano por uno de sus exeditorialistas políticos, Emilio Palacio, en un artículo titulado "No a las mentiras". Tras 13 horas de deliberaciones, la Corte Nacional de Justicia de Ecuador condenó ayer a su autor y a tres de los directivos del diario más poderoso del país a tres años de prisión y a un pago de 30 millones de dólares a su víctima.

Vuelvo a leer, perplejo, la absoluta indignación que muestra Palacio en cada párrafo del artículo denunciado. El autor llama "dictador y asesino" a Correa, a quien acusa de "ordenar disparar fuego a discreción contra un hospital lleno de civiles y de gente inocente" el 30 de septiembre de 2010, día en el que se produjo un golpe de Estado fallido contra el presidente.

La difusión del fallo de la Corte de Justicia ha vuelto a activar las alarmas sobre un posible deterioro de la libertad de expresión, de difusión y de opinión en el país andino -y por extensión en buena parte de América Latina-. Algunos medios españoles se han permitido el lujo académico de abrir secciones en sus webs para corroborar que la fragilidad de la libertad en ciertos países del sur de América (y alguno del norte) es un hecho objetivo. Será para ilustrarnos las ventajas del liberalismo intelectual que disfrutamos. No sé.

Cuando me tocó escribir sobre América Latina conviví a diario en el laberinto de fantasmas y mitos que acompañan la mirada de los principales medios de comunicación españoles sobre los procesos políticos abiertos en América Latina y decidí extremar el celo. Me esforcé para mantenerme esterilizado frente a dogmas, estereotipos o simpatías que pudieran influirme. Sólo con dejar que los protagonistas de aquellas sociedades retrataran su propia historia, sin silenciar a ninguno, pude perfilar el rostro desfigurado de muchos medios españoles cuando reflejan las complejas realidades latinoamericanas. En España vivimos una extraña contradicción ideológica que impide renovar un compromiso activo con el periodismo. Esta manera de mirar produce en los lectores múltiples batallas perturbadoras. Un ejemplo es que la sentencia condenatoria por un hecho concreto contra un diario concreto, El Universo, es extensible a toda "la prensa" para un medio tan importante como El País.

No oculto que me provocan una profunda duda los tratamientos informativos sobre Ecuador, Colombia, Argentina, Perú o Venezuela. Nada es tan negro como lo pintan, ni tan blanco como otros nos hacen ver. Todos es complicado y está salpicado de tramas corruptas, recuerdos dramáticos y explotación pero también de sueños. Pese a la globalización, existen dificultades reales para leer informaciones contrastadas sobre esos países, a menudo procedentes de fuentes del mismo manantial y generalmente ocultas. Es lo que llamamos información "coja", sin verificar la mayoría, oficiales cuando interesa pero que casi siempre agravian al mismo bando, normalmente el que se sitúa a la izquierda de nuestro ejemplar mundo. Estas informaciones actualizan la tesis de Sherlock Holmes sobre que siempre es más fácil distorsionar las teorías para adaptarlas a los hechos, que los hechos a las teorías. Aunque esto último también suceda.

Pero volviendo al tema original, y para no extenderme, quiero recordar que sólo en España se cerraron dos medios de comunicación, el diario y la radio Egin, en 1998 por orden de Baltasar Garzón. Hubo que esperar 9 años para que fueron "rehabilitados" al determinar los tribunales que todo se debía a un grave error porque sus actividades no eran ilícitas. Claro que ya era tarde para reabrirlos y recolocar a muchos de los que quedaron en paro. Pese a todo, dos periodistas, Javier Salutregi y Teresa Toda, continúan en prisión. 

Tampoco se puede pasar por alto que en 2007 el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó el "secuestro" de la revista El Jueves al considerar que caricaturizar a los príncipes follando era una "grosería innecesaria". La portada era esta:



Estas cosas pasan en España. Y hay alguna más pero hoy estoy tan cansado de tener que dedicar un folio a tratar de justificarme que prefiero pasar a la sección de deportes.

miércoles 15 de febrero de 2012

Mensaje en el Facebook


Mi sobrina Jone ha decidido utilizar el maldito facebook para ganarse unos amigos especiales. Quiere que la acepten en un grupo de tiempo libre y compartir secretos pero, por el momento, su estrategia para lograrlo no está dando ningún resultado. Impaciente por el silencio grupal a su solicitud de "amistad", la semana pasada colgó su primer link y se lo dedicó al grupo, a ver si con eso llamaba la atención. Nada. Como en los siete días siguientes nadie excepto yo, que no soy nadie en esta historia, le puso un "me gusta" el lunes decidió lanzarse al ataque y varió su estrategia. 

Cuando se lo propone, Jone es astuta como un delfín y directa como una rapaz. La idea no pudo ser más extraordinaria. Bajo su link de buenas intenciones, se respondió: "Soy Jone ¿me aceptais como amiga?". Silencio. Por si quedaba alguna duda de lo que andaba buscando, el martes añadió: "No sé cómo hacerlo". 

Tiene 18 años, Síndrome de Down y sería una estupenda doctora en educación a la ciudadanía porque une a personas utilizando con habilidad las prendas que muchos nos ponemos para aparentar que amamos. No hay anzuelo en sus inventos. Y si existe, está sepultado bajo esa fina capa de prejuicios que muchos de nosotros, los "listos" y "guapos", fabricamos con tanta facilidad. 

El contacto con ella me sirve de ejemplo. La persona Down ni es tonta ni subnormal. Basta con sentarse junto a cualquiera de ellos y abrir las orejas. No pretendo ahora enumerar las virtudes de Jone, que son muchas y todas de una sencillez apabullante, pero sí poner en negrita que las dificultades para su integración se incrementan en progresión geométrica al derrumbe del Estado Social que hoy padecemos. En la educación, en el deporte, en el mundo laboral. Las empresas les postergan en aras de una falsa eficiencia, las instituciones públicas ya no les contrata y la ceguera de algunos padres con niños "normales" en aulas de integración aumenta ante la evidencia de que es su hijo, el ‘normal’, quien no se esfuerza en progresar porque es un tarugo.

Mi sobrina cocina de maravilla y me está construyendo un cofre de nogal para que guarde mis tesoros. Por todo esto digo que no hay anzuelo retorcido en la concepción de la vida de Jone. Un enfado le dura el tiempo que se tarda en abrazarla y escuchar sus demandas. Ya sé que lo importante está la calle, donde ya no hay luces complacientes ni trajes con los que enmascarar la realidad.

PD: Este tema va por ella, mi amor.



lunes 6 de febrero de 2012

Doping: ¿Hipocresía o realidad? (Actualizado)

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Debería de decir que el escándalo provocado por la sanción de dos años por dopaje al ciclista Alberto Contador me he dejado más frío que un iceberg. Pero no es cierto.

Que el ciclismo parece la botica de Patrick Bateman, el ejecutivo acomodado que aterrorizó al mundo en American Psycho, parece un hecho redundante. Se trata del enésimo ciclista sancionado en los últimos años. La diferencia es que a Contador lo han vuelto loco antes de matarlo. Me provoca tantas náuseas pensar en los responsables del TAS y la UCI como en la protección existente sobre otros deportes. El fútbol y el tenis, por ejemplo, ¿por qué se están librando?

Hoy prefiero mirar hacia delante para seguir confiando en escapadas memorables de Contador bajo un sol abrasador (en su día hice lo mismo con Iban Mayo quien harto de los hipócritas de los despachos les mandó a tomar por el culo), en sus ritmos asfixiantes hacia la meta del Galibier. En cuerpos esclavizados por las dietas. En desfallecimientos libertarios. Porque el ciclismo existe a pesar del doping y, sobre todo, de quienes se lucran con ello. 

Estamos en plena época de hipocresía. Cualquiera sabe que superar un récord del mundo de tiro con arco o soportar una carrera tras otra a velocidades cada vez más vertiginosas es imposible con una dosis matinal de vitamina C. Sobre los deportistas pesa la presión de los sponsors y de una sociedad que no admite el fracaso. En todos los deportes practicados a nivel profesional. En todos (también en el fútbol y en el tenis).

martes 31 de enero de 2012

El Athletic y la copa


Si ocurre, no será el fin del mundo. Me costará más o menos asimilarlo pero en una semana, en dos a lo máximo, lo habré superado. El Athletic juega hoy el primer partido de la semifinal de Copa contra el Mirandés y aunque nadie lo imagina, puede perder. Bueno, ¿y si ocurre, qué? Somos de Bilbao, ¿no? Pues arrea que es gerundio. Aupa leones. En situaciones peores hemos estado y al final hemos terminado riéndonos de nosotros mismos. Ley de supervivencia. 

Pero es que pensar que un equipo de Segunda B puede dejarnos sin la final de Copa y el fiestón consiguiente me parece la putada del siglo. Una pesadilla siniestra. En serio. Ya nada sería lo mismo. En fin. No voy a desesperarme a estas horas de la mañana porque todavía no se ha jugado el partido. Pensaré en otra cosa...  pero, ¿y si perdemos? Estoy dolorido de tanto cruzar los dedos. 

Vamos a ganar seguro y ya no habrá de qué preocuparse. Apelo a la épica, a la historia, a la garra y a la Virgen de Begoña, aunque de la pobre sólo me acuerde en momentos de angustia total. ¿Y por qué no me voy a acordar? Ella es del Athletic y si hay Dios le rogará que hoy teja botas de seda para los leones. Aunque pensándolo con frialdad... ¿y si no existe Dios? Glub... perdemos seguro. Un gol del Mirandés en el primer minuto tras fallo defensivo y colapso neurológico. Catalepsia colectiva en el segundo tiempo. Rayos y truenos por mis venas abiertas. Luego, me haré anacoreta y tiraré caca a quien venga a visitarme.

Por favor, Athletic de mi alma, no me jodáis el día ¡¡que vivís en la cúspide y los del Mirandés en la sabana!! No jugar si no lo deseáis, no disfrutar si no queréis, no ganar si no podéis pero, por todo lo que queráis en esta vida, ¡eliminar al Mirandés, carajo! que aún no estoy preparado para el fin del mundo. 



lunes 23 de enero de 2012

El reino del Yeti


Este es el Himalaya, la gran coordillera de la Tierra. Su extensión recorre el 10% de la superficie de nuestra planeta y alberga las picos montañosos más altos. Diez de las catorce cimas de más de 8000 metros de altura se encuentran en la frontera entre Tibet y Nepal. Las cuatro restantes están en la prolongación de su columna vertebral, que llega a Pakistán: el Karakorum. Al igual que otras cadenas montañosas, ambas coordilleras se formaron por la colisión de los continentes. Hace unos 50 millones de años, la India chocó con el Tibet creando estos inmensos picos que aún siguen creciendo. Todo junto forma la cresta del mundo, un mundo gélido e inhóspito que el hombre explora como un conquistador aunque en realidad se trate de un simple visitante.

Con 8.848 metros, el Everest es el techo del mundo. Una de cada 10 personas que han intentando escalarlo dejaron sus vidas en el intento y los que lo lograron sólo pudieron permanecer unos segundos en su cima. Los nepalíes la llaman Sagarmatha (“la frente del cielo”) y los tibetanos Chomolungma o Qomolangma Feng ("madre del universo") Esta vasta barrera de hielo y roca es tan colosal que conforma el clima del planeta. Los vientos templados cargados de humedad procedentes de la India se ven obligados a ascender generan densas nubes que dan lugar al nacimiento del monzón.

La fotografía muestra el glaciar Baltoro, en el Karakorum. Casi 75 kilómetros de largo y 5 de ancho, le convierten en el más largo del mundo fuera de las regiones polares. Este inmenso río de hielo cargado de piedras desciende lentamente entre valles coronados por dos colosos, el Hidden Peak y el Gasherbrum II . Cerca se encuentran  el Broad Peak,  y, sobre todos ellos, el K2, un lugar tan abrupto y vertiginoso que borró la imaginación de los hombres que lo contemplaban en la noche de los tiempos. Lo bautizaron con el nombre de Chogori, la Montaña grande, como si tanta inmensidad empequeñeciera su cerebro. Y ahí sigue, imponente, piramidal, desafiante.

jueves 19 de enero de 2012

La cueva de Alí Babá y sus mil ladrones


Cuando la guerra levanta sus cuarteles, el pueblo alimenta su estómago con negocios sucios. Y en Irak, donde la vida es un rigor cotidiano desde hace 12 años, los oficios escabrosos han crecido como setas tras la lluvia. El problema llega cuando hay intereses enfrentados. Eso es lo que está pasando ahora en suelo iraquí, donde varias bandas de ladrones se disputan el control del mercado negro. Se les conoce como ‘Alí Babás’ y van armados con armas ligeras de última generación. Su táctica es la destreza: vigilan las vías de comunicación más transitadas del país y si un conductor desprevenido se pone en su línea de tiro, lo dejan limpio. 

En el tramo de autopista entre Ramadi y Faluya, a 100 kilómetros al este de Bagdad, está su territorio de caza. Aquí es donde florece el mercado negro, por cuyo control algunos parecen dispuestos a empezar otra guerra. Esta carretera es el único pasillo terrestre abierto a los vehículos que vienen desde Jordania. Territorio donde sólo los expertos conductores se arriesgan. Y siempre lo hacen en grupo, antes de que la noche eche su negro telón, y a 160 kilómetros por hora. 

El mando militar estadounidense les ha lanzado un ultimátum para que abandonen sus posiciones y liberen la autopista, especialmente porque los vuelos a Bagdad se encuentran interrumpidos desde el domingo. La suspensión del puente aéreo, tras el ataque con un misil a un avión de la compañía DHL que transportaba alimentos, limita la llegada de mercancías al corredor de Ramadi.

El pasado domingo, soldados estadounidense dieron buena cuenta de dos de ellos. Una muestra de que la advertencia va en serio. En la capital, la lucha se limita al control de algunos barrios donde la inexperta policía local intenta desde hace semanas poner orden en unos mercados improvisados bajo los principales puentes que unen las márgenes del Tigris, donde se compra como en ninguna otra parte de la ciudad. Allí no es difícil encontrar componentes electrónicos de última generación a bajo precio. 

Se puede adquirir desde una cámara digital hasta enchufes trifásicos. "Lo importante es tener amigos en todos los bandos", dice con sonrisa pícara un mercader que asegura llamarse Hassan y que alardea de ser uno de los más avezados asaltadores de caminos de Irak. Lo grave es que esta situación de inseguridad se extiende cada día a otras zonas del país.

Este post es el extracto de la crónica que escribí para el diario DEIA en noviembre de 2003 en Bagdad.

miércoles 18 de enero de 2012

Los pecados (capitales)


1. Soberbia: La sabiduría me persigue, pero yo soy más rápido. (Anónimo del Mayo francés)

2. Avaricia: "La calle es mía". (Manuel Fraga)

3. Lujuria: "Yo nunca olvido una cara, pero en este caso haré una excepción" (Groucho Marx)

4. Ira: "Toda persona normal se siente a veces tentada de escupirse en las manos, izar la bandera negra y empezar a cortar pescuezos" (H.L. Mencken, periodista)

5. Gula: "¿Qué tiempo verbal es 'haber comido'?  ¡Preservativo imperfecto!" (Karlos Arguiñano)

6. Envidia: "El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo" (Proverbio chino)

7. Pereza: "Watson, déjeme pensar un momento solo con mi pipa y mi Stradivarius" (Sherlock Holmes)

martes 17 de enero de 2012

Nanga Parbat, la montaña desnuda



Nanga Parbat significa "Montaña desnuda" en urdu, la lengua pakistaní, debido a que no rivaliza en altitud con otros grandes picos. Este monte es un gigante aislado en la coordillera del Himalaya. La novena cumbre más alta del planeta y una de las tres más difíciles de someter. El motivo de este recuerdo es que, aparte de su extrema belleza, dos de los más grandes escaladores de la actualidad, el kazajo Denis Urubko y el italiano Simone Moro, se encuentran hoy en medio de su panza de granito con el objetivo de hollarla bajo condiciones meteorológicas invernales y en estilo alpino. Un reto descomunal y muy arriesgado. 

Nanga Parbat, esa piedra nevada que el hombre de la foto observa con admiración y respeto, es una trampa silenciosa de 8.125 metros de altitud. Urubko y Moro, dos portentos del montañismo actual, intentan abrir una nueva vía por el extremo izquierdo de la vertiente Diamir, la pared que puede observarse a la derecha de la pirámide rocosa de la imagen. La misma ruta que trató de desvirgar el gran Reinhold Messner en 2000, siguiendo los pasos que Albert Mummery dejó impresos en 1895 antes de desaparecer junto a dos gurkhas. 

Messner recorrió la cara noreste de la montaña, entre las vertientes Diamir (la de la ruta Kinshofer de 1962) y Rakhiot (la de la primera ascensión de Herman Buhl en 1953) hasta que la nieve le cerró el paso a 7.500 metros, justo donde arranca la ruta Eslovaca de 1978 que da acceso a la cumbre. Por eso, a juicio de Messner, el sueño de Mummery había quedado completado... pero no es cierto porque nadie la ha recorrido en su totalidad. Moro y Urubko se encuentran ahora sobre los 6.000 metros de altura. Ellos pueden ser los primeros. La montaña come hombres les espera bajo un silencio sepulcral.

jueves 12 de enero de 2012

Los gobiernos de Moodys


Me gustaría que me consultaran lo que pienso de la Gran Recesión que padecemos. O sobre el poder que ejercen las agencias de calificación como Moodys sobre las políticas económicas de Estados soberanos. O sobre el dinero público que el Gobierno de España desvía por decreto a una institución privada como la Iglesia católica. ¿Por qué no me consultan sobre el  presupuesto que los Ejecutivos central y autonómicos destinan a sanidad, a la cohesión social, al I+D, a la cultura, a la educación, a la lucha contra la pobreza, a la ciencia o a la caza de especuladores financieros y mafiosos que hacen negocios con la penuria ajena? 

Sí, exijo participar en la configuración de los próximos presupuestos del Estado. Estoy hasta el gorro de que próceres sin rostro amenacen con bajar las calificaciones a España, Grecia o a Extremadura porque sólo insuflan miedo a quienes poco o nada tienen. Estoy hasta la coronilla del déficit porque observo que la venta de coches de lujo se ha incrementado. Estoy hasta las cartolas de que cierren periódicos y empresas, de ver a mis amigos cada día más angustiados, de notar como mis vecinos se vuelven dóciles con las migajas del conformismo que otros les obsequian. Repudio la perversión del lanzamiento de dinero desde un helicóptero. Estoy hasta las pelotas de leer lo que está bien y lo que está mal, de que sólo en el mercado libre reside la esperanza porque en realidad es la muerte de la esperanza misma. No es el ideal de la democracia sino el de una dictadura enmascarada. Me asquea Milton Friedman. 

Por eso quiero participar en la configuración de los presupuestos generales del Estado. Eso sí que sería patriótico. Pero jamás me lo permitirán. No, claro. Es tarea de especialistas. De gente a la que se le llena la boca con decisiones impositivas trascendentales para colocar a todos en trance. No me divierte el juego que ha abierto este capitalismo salvaje. La economía siempre ha sido un área egocéntrica pero es que ahora se ha vuelto visceral: si pierdo, intervengo y te expulso del mundo. ¿Y si gana? Con dos cojones. 

Por lo demás, todo va de puta madre.

miércoles 11 de enero de 2012

Estado de bienestar


He escuchado una conversación en el Metro que me ha punzado el hombro. Dos señoras hablaban de lo desalentador que resulta acudir a una cita en un Hospital público. En la sala de espera, decían, 30 personas se miraban indignadas ante la frialdad de las enfermeras tras la hora larga que llevaban de espera. No recibieron ni una explicación para atemperar su hastío. Ni un gesto. Nada. Reconozco que para alguien como yo que cree ciegamente en el sistema público de salud, el tema irrita. Pero si además escucho a los próceres de la economía nacional decir que tenemos que reducir el déficit a base de extraer recursos de estas áreas, la molestia ya se precipita en úlcera y la medicación que me pondrá el doctor House se la daré el perro. 

Con todo, lo peor es ir a una consulta ambulatoria y ver a los compañeros de fatigas, la mayoría de 65 años para arriba, haciéndose los tontos ante la estulticia oficial. El ambiente es malo de solemnidad. Sólo se denuncia el tiempo de espera para entrar en el quirófano cuando los médicos de familia están cada día más saturados de pacientes y los enfermos disponen de menos tiempo para exponer sus dolencias. Rumbo a peor, que diría Samuel Beckett, aunque los jefes se inventen cifras superlativas de fracaso económico para mantener las apariencias de que los ajustes diseñados por tecnócratas y especuladores funcionarán en el futuro.

Para no enmarañarse en las telarañas de las cifras, lo mejor será ir al grano: hay ciudadanos en este país que pueden morir en la lista de espera. De un infarto, porque los resultados del análisis de su gastado corazón no se lo darán hasta octubre; o de una embolia, porque el especialista le ha citado para noviembre. Hay suficientes pruebas para percibir que nuestra formidable maquinaria del bienestar —la sanidad, los servicios domiciliarios o la educación— está obsoleta. Desde luego que lo está pero no debería estarlo si lo que de verdad se quiere es servir adecuadamente a una sociedad demográficamente vieja y apremiada por sacar talentos que garanticen su futuro en I+D. 

Que un país como España, que se encuentra a la cola de la UE en gasto público, acepte sin rechistar que reducir el déficit significa empequeñecer servicios como el sanitario, el educativo o el cultural es un síntoma de que nuestros gestores ya han descubierto otras áreas donde gastar el dinero público y rentabilizarlo. Para sus intereses, se entiende. Quizá sea la idea de modernidad que algunos no entendemos ni jartos de grifa para la importante y avanzada España. Ustedes ya saben a lo que me refiero.

Dibujo de Manel Fontdevila en el diario Público

martes 10 de enero de 2012

El síndrome de Amundsen



Hay historias buenas e historias superlativas. La del guipuzcoano Alberto Iñurrategi, el alavés Juan Vallejo y el navarro Mikel Zabalza es una historia épica. Tras 44 días de ruta por el continente más inhóspito de la Tierra, llegaron ayer a Bahía Hércules, el punto más meridional del planeta, y completaron una gesta al alcance únicamente de ocho personas a lo largo de la historia. Dicho así, más parece una cosa de locos ególatras que de unos tipos discretos, modestos e inquietos. 

La realidad es que estos tres hombres viven unidos por el afán de superación de acuerdo a un comportamiento ético de relacionarse con el medio natural. Alpinistas vocacionales, himalayistas contrastados, escaladores reconocidos. Así de sencillo y de claro. Arrastrados por cometas de viento han recorrido casi 4.000 kilómetros siguiendo el rastro de Amundsen y Scott.... acarreando cada uno 170 kilos de peso por un terreno ausente de verticalidad, llano e interminable. Desde la base rusa Novolazarevskaya hasta el Polo Sur Ceremonial. En medio quedan la falta de viento, los terribles sastrugis de hasta un metro de profundidad, la caída de uno de los trineos, las bajas temperaturas y las fortísimas tormentas. Un imposible allá por el mes de noviembre. 

Alguien escribía al poco de comenzar la expedición que el valor de esta hazaña residiría tanto en su capacidad técnica como en su autonomía: "saber qué hacer resulta tan importante como ser capaz de hacerlo". Por fin, el reloj se detuvo ayer a las 9.15 hora local, una hora más en España. Entonces, arriaron las cometas y se abrazaron. Cien años después de que Roald Amundsen arruinara con sus 50 perros la gloria de Robert Scott y sus caballos mongoles. "Lo hemos celebrado tomando un café con leche calentito”. Game over.




miércoles 4 de enero de 2012

Público

 
¿Qué está ocurriendo con los medios de comunicación? Da la impresión de que la presencia de hombres de negocios al frente de los diarios ha llevado al periodismo a convertirse en herramienta de las grandes corporaciones y, en época de crisis, es difícil progresar. “La información se ha convertido en una máquina de hacer dinero”, dijo en una ocasión Ryszard Kapuscinski. Visto lo visto, no le faltaba razón. 

La crítica situación por la que atraviesa el diario Público, en el que yo trabajé hasta que me despidieron a bocajarro junto a otros 17 compañeros bajo el único argumento de quitar lastre económico para minimizar las pérdidas, demuestra que algo falla en esta fórmula perversa del sistema en el que vivimos y a la que la mayoría de las empresas se agarra como a un clavo ardiendo. Es cuando muchos suelen mostrar su verdadera cara, un rostro duro e impenetrable, con las banderas de identidad convenientemente arriadas para no causar estragos en la moral de la tropa. Asusta que el barco de vela en el que te enrolaste se convierte de repente en un buque fantasma.

En un artículo, el director de ‘Le Monde Diplomatique’ Ignacio Ramonet decía que los medios de comunicación, y especialmente los periódicos, viven una profunda crisis de contenidos. Quizá peque de ingenuo pero añadiría que también de sufren un déficit de principios. Ya aireaba Kapuscinski que las publicaciones en papel están diseñadas como pantallas de televisión, tienen poca letra, dan prioridad a lo sensacional y sufren amnesia con respecto a informaciones que han perdido actualidad. “Son periódicos hechos para entretener más que para informar lo que está provocando el empobrecimiento de su textos con páginas y páginas dedicadas al autobombo, a los premios, a las promociones y a la publicidad de esas promociones”, añadía. 

Me siento incompetente para analizar las causas del descalabro financiero de Público. No tengo ni idea si  una gerencia incompetente y omnímoda tenga la culpa de que 160 familias y un número indeterminado de colaboradores (fotógrafos, la mayoría de los corresponsales, columnistas, distribuidores, etc) -como antes 18 trabajadores más, después otros 32 y entremedias un goteo paulatino e inexorable de despidos desde su nacimiento en septiembre de 2007-  empiecen a sentir las gélidas garras del paro agarrándoles por los tobillos. Bastante tienen los trabajadores de este diario con enfrentarse al miedo que provoca una realidad lacerante en tiempos tan oscuros como los que ahora vivimos. Siempre es triste intuir la muerte de un diario cuando lo que entra en juego es un sentimiento vocacional y conoces a la gran mayoría de los damnificados. La sociedad española se empobrecerá sin Público, sin duda. 

Y para los lectores habituales de este diario, ¿ya no hay espejos donde mirarse? Ramonet cree que no está todo perdido. Dice que en medio de las tinieblas hay contrapesos. Se refiere al despertar de una cierta conciencia ética. Yo, la verdad, no sé qué pensar. Es cierto que la prensa, al menos sus trabajadores, empiezan a ver las orejas al lobo en el afán de las empresas, también de la editora de Público, de estimular espectáculos triviales como que “tú sólo me eres útil siempre que yo gane dinero” o tomando decisiones delirantes más acordes al neoliberalismo salvaje que dicen combatir que al compromiso ético y los valores sociales que siempre ha trasladado a sus lectores (aunque esto no garantice la salvación del cierre).

Quizá Internet albergue una de las pocas esperanzas que nos queda para decirles a Orwell y Huxley que ya pueden descansar en paz.

martes 3 de enero de 2012

Año nuevo


Nada como el inicio del año para hacer promesas deslumbrantes. Y aún más si, como es este 2012 que acaba de arrancar, llega con cara de cuerno quemado. O sea, nada de actos de contrición sobre los excesos del sistema no vaya a ser que se liberen los aguafiestas habituales y propaguen sus canciones sobre qué es la crisis, quién la provocó o quién se está beneficiando de ello. 

Estoy convencido de que en los próximos meses viviremos un tiempo ambientado por la estribillo de la protesta. Los principales intercambios verbales, las acusaciones más graves e incluso las manifestaciones más formidables llevarán de fondo esta banda sonora. Da miedo pensarlo. Aterra más que el aullido de un lobo en la oscuridad de una noche gélida pero lo cierto es que el neoliberalismo salvaje ha comenzado a ocupar las últimas posiciones del Palacio de Invierno español con este cambio universal de Gobierno.


Por eso, hoy que concluye el plazo para enviar una carta a los reyes magos, voy a pedirles cosas realmente trascendentales. La misiva empieza así: "Queridas majestades. Como los políticos de hoy ya no existen, me gustaría que me trajeran unos de verdad y con certificados de calidad porque los de ahora son falsos y me temo que planean algo parecido a un golpe de Estado"

Quiero mandarla por correo certificado. Es por si los monarcas existen ya que en 2011, al menos el que conozco en Madrid, no se portó muy bien.

martes 27 de diciembre de 2011

Invierno del norte


Recuerdo las tardes invernales frente a la playa de Plentzia. Al mar enloquecido estrujando sin piedad el cuello del rompeolas. Recuerdo una tarde fría en la que el cielo bajo no dejaba ver el horizonte. Desde la arena, abrigado como un oso polar, escuchaba los quejidos roncos del agua contra las rocas. Imaginé a un dragón en guerra contra los pescadores de ballenas que un día se dejaron las manos remando contra las apocalípticas olas del Golfo de Vizcaya. Contra ese viento norte invernal que arrasa nuestra costa con sus agujas de hielo punzante.

Pensé que era el único auditorio del espectáculo hasta que emergió una extraña figura de entre la niebla. Era un viejo marino saliendo del mar con la carne enrojecida como la de un pez espada. Sólo con verle, hasta los muros del sanatorio se pusieron a temblar. 

Me explicó que aquella manía le venía de antiguo, de su abuelo, la mejor vacuna contra los resfriados. Hace tres años de aquello. Nunca me dijo su nombre, sólo que tenía 72 años y que había circunvalado cinco veces la Tierra. Desde el Cabo de Hornos hasta el estrecho de Bering pero la bahía de Plentzia le seguía pareciendo lo más bello del mundo, especialmente en días en los que el tiempo costero saca el látigo invernal.

La mar siempre me arrebató. Olor a salitre y limón. En los atardeceres nos turnábamos en el espigón del puerto, hipnotizados, con la mirada fija en el oleaje espumoso, dispuestos a dejarnos mojar por la leyenda brutal que hacía saltar el corazón de los marinos del pueblo.