"Si luchas con monstruos, cuida de no convertirte también en monstruo. Si miras durante mucho tiempo un abismo, el abismo puede asomarse a tu interior" (Friedrich Nietzsche)
No es necesario viajar a Pakistán para saber que los mariscales de la guerra –Obama y todos los gobiernos democráticos que aplauden rítmicamente cualquiera de sus gestos- han celebrado la muerte de Osama Bin Laden, el Mal hecho hombre, bajo el fuego del Ejército de la libertad.
Las dudas razonables que me quedan, aparte de las pruebas que corroboren la ejecución del malvado islamista, es la certeza de que los tribunales de justicia no son suficientes para impartir Justicia mientras la doctrina de "Guerra contra el terrorismo" que algunos pensaban desterrada con la desaparición política de George W. Bush siga vigente en el planeta. Omitiré mi opinión sobre la respuesta de José Luis Rodríguez Zapatero a la muerte de Bin Laden.
