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domingo, 5 de mayo de 2013

La crisis económica y la derecha


En Europa se libra hoy un pulso trascendental. La herida abierta por la crisis económica ha destapado un vacío político de proporciones excepcionales. El paisaje es desolador. Países intervenidos por los mismos personajes que nos metieron en el atolladero. Delincuentes de cuello blanco sancionando a Estados soberanos por haber tapado los delitos que ellos cometieron y obligándoles a confiar nuevamente en sus fórmulas mágicas porque, aunque en el pasado no hicieron las cosas bien, esta vez su comprensión del problema es la correcta.

El resultado que estamos contemplando es una dócil sumisión de la clase política que está allanando el camino hacia el poder a una derecha intolerante, el eslabón que les faltaba a estos delincuentes de las finanzas para difundir la consigna que asegura que nada detendrá la plutocracia que han comenzado a imponer. Ni las protestas, ni las lágrimas de los desahuciados, ni siquiera el voto cada cuatro años porque todas las opciones políticas tienen ya similares objetivos. Tampoco el jubilado que ayer se suicidó en Atenas.

La oposición a esta espantosa dinámica ya no se vigoriza con advertencias de intelectuales como Stéphane Hessel, Naomi Klein, Joseph Stiglitz o quién sea sino con la decisión práctica de hacer frente sin contemplaciones al mal que tratan de imponer. No censuraré aquí la melodramática capitulación de los Partidos Socialistas europeos ni tampoco la compungida posición de un gobierno como el español que observa cariacontecido el derrumbe de nuestra economía imponiendo medidas draconianas al sector más sufrida de la sociedad y dividiendo a la mayoría con promesas de un mundo mejor que nadie sabe si llegarán. Y si nadie lo remedia, España aun no ha tocado fondo.

Ni siquiera parecen valer ya, en esta Europa triste, las pruebas que demuestran que la cruzada de recortes liberales iniciadas por el corrupto FMI responde a maniobras de poderes que operan en la oscuridad más que a la protección de los valores humanos universales. Es la puesta en escena del último capítulo del fin de la Historia, de la “necesidad” del dominio político de los especuladores, de los ricos empresarios para quienes la única opción de desarrollo es la sociedad de mercado, la especulación y la opacidad. Aunque para ello deban pagar justos por pecadores. 

El gran pretexto que utilizan para sacar la espada que deshaga el nudo gordiano del Estado del Bienestar es la crisis global. El déficit público es la zanahoria que nos muestran para ir a la guerra. No importa que quienes abanderan esta batalla hayan violado sistemáticamente las normas básicas del funcionamiento financiero capitalista. Ni siquiera se han esforzado en desmentir los certezas que aseguran que nos robaron, que nos esquilmaron, con hipotecas basura, con dinero negro, con amnistías fiscales para los estafadores que sólo predican con cantos de sirena. Deudocracia.


Cualquier atisbo de crítica -como la del Movimiento 15M-  es silenciado de un plumazo con el argumento demoledor de que todo se dirime en las urnas. Claro que bajo esta “certeza” política algunos ven un telón que oculta sus propias debilidades y fracasos. Por ejemplo, ¿por qué la mayoría del pueblo no cree en los políticos profesionales, cómo es posible que el ganador de unas elecciones se sienta legitimado para hacer lo que hace este gobierno con el 27% de las papeletas de todos los ciudadanos con derecho a voto? 

Es tal la argamasa propagandística puesta en marcha que hasta la socialdemocracia parece temer por las consecuencias de decirle no a los amos de las finanzas. Incluso los orgullosos franceses y los nostálgicos alemanes dan la sensación de haber renunciado abiertamente al fabuloso botín de armar una alternativa real a la oscuridad que nos muestran los revolucionarios neocons. 

Esta nulidad socialdemócrata puede tener consecuencias imprevisibles tanto para el Estado del Bienestar como para la estabilidad del propio sistema económico que se está imponiendo en países como Grecia, España o Portugal, demasiado dependientes de los mercados, de los consumidores y de las grandes corporaciones. Y de fondo un enemigo imprevisible asentado en un radicalismo político que sólo ve la solución en el modelo de desarrollo especulativo y sin control que perpetúe los intereses de unos pocos. 

El problema es que, a diferencia de cualquier crisis anterior, la amenaza actual parece esterilizada ante cualquier forma de protesta para imponer su deseo a toda costa. España no tiene alternativa a lo que hoy sucede porque carece de una alternativa productiva propia y de autogobierno. Estamos enfangados hasta las trancas en un modelo difícil, por no decir imposible, de vincular organizativamente con un sólo país, con un Estado, con un gobierno. O quizá, sí. Porque presidentes como Mariano Rajoy, que suele dar la impresión de ser un político confuso y gris, no lo es en absoluto. Es una marioneta más destinada a rediseñar un nuevo mapa geopolítico en Europa y el mundo a la medida de los verdaderos dueños. 

De consumarse esta dinámica, los servicios públicos serán borrados del mapa, el racismo brotará de la tierra y la oposición será anulada con el virus del poder como moneda de cambio para su división interna. En un giro propio de Orwell, sus fabricantes de opinión ya han desplegado hoy la artillería de diversión: aceptar que el triunfo de la derecha ideológica será la respuesta a todas las dudas, aplaudir las intervenciones económicas en marcha y los recortes impuestos como si con ellos déjaramos de pensar en "absurdas" conspiraciones, esas que nos susurran que detrás de tanta arrogancia hay control social y un totalitarismo enmascarado. Los amos del universo están decididos a reducir la libertad del hombre a su capacidad de elegir lo que compra reservándose el resto para sus maniobras orquestales en la oscuridad. 

sábado, 16 de febrero de 2013

Deudocracia internacional


En la era de Internet todo es posible. Muy pocas cosas se le resisten. Incluso las maniobras orquestales en la oscuridad de los poderes que hoy nos gobiernan. El último capítulo se ha escrito en Grecia y lleva por título Debtocracia, es decir, el poder de la deuda. Dos periodistas helenos remontaron este gran río de aguas procelosas, exploraron esta corriente de hechos consumados y alcanzaron su génesis. El resultado es este documental enojoso y demoledor. 


Aquí se muestra la perversión de un sistema que cultiva sin ambages la filosofía del destino manifiesto, donde el papel del dinero ha sido elevado a una dimensión casi divina, capaz de derribar Gobiernos soberanos. Es cierto que esta cuestión siempre tuvo importancia pero hoy ha adquirido una magnitud peligrosa. Es como si hubiera evolucionado. Un alien que se perfecciona a medida que todas las instituciones internacionales que rigen la economía planetaria -FMI, Banco Mundial, BCE- van resolviendo que la única forma de garantizar la libertad del mundo es que el dinero público sea empleado para proteger y promocionar los intereses privados. Porque además de ser el único camino posible, está protegido por las sacrosantas leyes que emanan de parlamentos y asambleas nacionales.

Todo esto, sin embargo, está pervirtiendo las democracias representativas, en las que todos los ciudadanos somos teóricamente iguales, al mutar en plutocracias que asientan su dominio en el poder de las deudas. La guerra contra el ser social se ha desatado con gran finura. 

Hay más. Muchos países de nuestro entorno que decidieron enfrentarse al mantra del "te garantizo estabilidad a cambio de corromperte" padecen hoy una presión sistemática por parte de grupos privados sin escrúpulos que campan por sus respetos y que hacen lo imposible para que los legisladores aprueben leyes que favorezcan sus intereses privados. Aunque los cortafuegos de esta estrategia intentan a toda costa proteger a sus reyes de sospechas inflamatorias, hay casos que son demasiado visibles para enterrarlos tras cortinas de humo que favorezcan el desinterés y el olvido. Esta declaración podría servir de muestra.


El cuento moral de esta historia está aun por escribirse. Mientras, pensemos qué hacer para merecernos una mejor suerte.

sábado, 19 de enero de 2013

Discurso de 'El Gran Dictador', Charles Chaplin



¡Lo siento. Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero reinar ni conquistar. Qusiera ayudaros a todos: Judíos, cristianos, negros, blancos... Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Vivir de la felicidad del prójimo, no de su dolor. 

No queremos odiar ni despreciar. En este mundo hay sitio para todos y hay alimento para todos. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

Controlamos la velocidad pero nos hemos encerrado. La mecanización, que crea abundancia, nos deja en la indigencia. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.

Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que destreza, bondad y dulzura.

domingo, 30 de septiembre de 2012

España: No puedo decir la verdad


Fotografía: Javier Bauluz

Uno de los reportajes más impresionantes que leí de la guerra en los Balcanes daba cuenta del pavoroso escenario descubierto por el periodista británico Ed Vulliamy en Omarska, en el noroeste de Bosnia, en el verano de 1992. La pieza comenzaba con la declaración de un prisionero bosnio, ojeroso y demacrado, en un campo de concentración serbio mientras atacaba su ración diaria de judías. "No quiero mentir pero no puedo decir la verdad", repetía. 

Sin que nada de aquello se parezca a lo que hoy vivimos, tengo la extraña sensación de que la secreta logia económica que dirige Europa rubricaría el torturado lamento del preso sin añadir una coma. Dadas las circunstancias que nos asolan -con concentraciones de ciudadanos insatisfechos cada vez más numerosas en los alrededores del Congreso, una intelligentsia económica enrocada en un mantra que más que despertar a los mercados parece espolear la lucha de clases, y unas previsiones financieras que invitan al suicidio colectivo-  resultaría milagroso que uno de los rostros públicos de la Gran Recesión asumiera una parte del pensamiento de Orwell para descargarse las culpas de la angustia global: "Dimito porque no quiero fingir más pero no puedo decirles la verdad porque no sabría que va a sucederme después". Sería un acto revolucionario.


El problema de la impostura es que es mala compañera del tiempo. Quiero decir que mientras el encefalograma financiero continúe al borde del colapso, el miedo se transformará en coraje contra un Estado que oculta, que no dice la verdad, que no busca el bien colectivo. Y la sociedad española ha perdido la inocencia. La Puerta del Sol y la Plaza de Neptuno, una de las confluencias más febriles de Madrid, es el termómetro de buena parte del pueblo contra ese poder opaco y enrocado que camina con la mirada baja y la porra en ristre. A la defensiva, como cuando se esconde algo o se tiene miedo.


En Sol y en la Plaza de Neptuno nadie se esconde ni se lamenta. Ahora bulle como icono de una protesta incansable. Calle abajo está el imponente Palacio Real, en donde tal vez algún día encallen las primas de riesgo y las bolsas que arrastre un río de lágrimas. Y empujadas por los gritos encendidos de palabras, el antídoto contra el silencio de los reyes del mercado. La respuesta que flota en el aire es que no pueden contar la verdad.

sábado, 12 de mayo de 2012

La democracia tiembla en España

“Y así paso la noche yaciendo al lado de mi querida; mi querida, mi vida, mi novia. En su sepulcro junto al mar; en su tumba a orillas del mar” (Edgar Allan Poe)


Sopla un viento reaccionario en España (y en el mundo) que acojona. La estrategia es muy fácil: comenzamos haciendo concesiones a los voraces mercados y terminamos recibiendo una reforma laboral para que el empresariado pueda sellar el control político del país. Luego llegan los recortes sociales, el copago sanitario. Las grandes vergüenzas de un país socialmente en liquidación. Los neocons están encantados de conocerse y dibujan, sin ambages, sonrisas de satisfacción en sus orgullosas caras de vendedores de patrimonio. Qué asco, oiga.

Tenemos un gobierno que reúne todos los atributos para convertirse en los traficantes de ideas del nuevo Contrato Social: ambiciosos por el capital, devotos religiosos, leales al mercado y lucen bellas gestos de arrogancia cada vez que hablan de derechos sociales o laborales. En un excelente artículo, Pere Rusiñol explicaba no hace mucho tiempo los ocho derechos que el PP ha puesto en el despeñadero.

domingo, 28 de agosto de 2011

La gran trampa


La fórmula para salir de la crisis que nos venden corre el riesgo de provocar un pavoroso incendio social. Dice Alfredo Pérez Rubalcaba sobre esta contrarreforma constitucional que "es necesaria y razonable porque nada hipoteca más a un país que una deuda que no se puede pagar". La sensación que produce, si se analiza con frialdad, es que vivimos en un sistema concebido como un gran supermercado. Respuestas como las del candidato socialista sólo incrementan la zozobra de que nada está en nuestras manos. Ansiedad que se acumula ante la ausencia de un proyecto realista que llene de significado un proceso de reconstrucción económica, que no es una cuestión de obligar a que todos nos apliquemos en pagar lo que consumimos sino que se trata de consumir lo necesario. Es decir, la coherencia es asumir de que la clave contra la crisis no es proteger al insaciable mercado sino solidarizar la cultura ciudadana actual.

domingo, 7 de agosto de 2011

Eh, txo!, por Hertzainak (Atera hadi kalera)


Gogoratzen haiz ze ondo
pasatzen gintuen

Kriston martxa zegon
sasoi ilun hoietan 

Gaur dirudi
demokraziak utzi haula
pott egina

Ipurdi hartzeari 
gustua hartua dioala

domingo, 17 de julio de 2011

Amazonas

Foto de la Semana más leída por los seguidores de Más que Ciencia

Podríamos haber elegido a un bracero cortando un tronco milenario o a un bombero sofocando las llamas de un incendio provocado. Podríamos mostrar una imagen desoladora, el testimonio directo del horror, exponer lo pavoroso, revelar la herida.

Sin embargo, hemos preferido ilustrar la selva amazónica con la esencia pura de esta región única del planeta aunque para nosotros esta foto resulte un tanto idílica e irreal. Un paraíso húmedo donde los colores agotan el espectro y que el hombre se la está cargando. Está empeñado en ello. Más de 6 millones de kilómetros cuadrados van mermando cada minuto como si un cíclope se alimentara de esta tierra a mordiscos para reforzar su poder omnímodo. Quizá sea por envidia ante tanta belleza natural aunque nosotros la disfracemos de codicia. Queda mejor cuantificar la destrucción en términos monetarios. Posesión es la palabra maldita.

Hace unos años, quien fuera ministro de Educación del expresidente brasileño Lula, Chico Buarque, fue interpelado por un estudiante en EEUU sobre su posición ante la presión del "lobby" maderero -mayoritariamente estadounidense- para que internacionalicen la gestión de este rincón de la Tierra. Su respuesta fue contundente: 

"Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, hagamos lo mismo con las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio. Y de la misma forma el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Quemar esta selva es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación". 

Creemos que estas palabras resumen bien muchas opiniones que hoy en día se han convertido en bandera de una gran indignación internacional.

miércoles, 29 de junio de 2011

Indignados y europeos

"La vida no es significado. La vida es deseo". Charles Chaplin


Europa vive un trascendental litigio sobre el futuro del continente. El camino elegido, por el momento, sólo responde a cuestiones económicas. El problema está en la manera en la que construyó la Unión.  Se dieron muchos pasos por el procedimiento de hechos consumados, quizá por miedo a que la discusión abierta debilitara a la criatura. 

Quiero decir que los órganos de decisión comunitarios han insuflado al ciudadano la somática sensación de estar viviendo en una galaxia de libertad, al liquidar las fronteras desde Irún hasta Vilnius y al unificar las monedas, mientras secuestraban su protagonismo.

La trampa está (y sigue estando) en el mercado. La táctica empleada consistía en aumentar en varios millones de personas el número de consumidores, allanando el camino a las relaciones mercantiles y derribando los muros fronterizos para que nos demostráramos un amor descontrolado a ambos lados del antiguo telón de acero. La sensación es que Europa es hoy un gran supermercado.

Las reacciones que se han encendido en España, Grecia o Islandia pretenden poner límites a estos excesos del sistema advirtiendo de que de no introducirse correcciones socialmente solidarias y de no priorizarse al que menos tiene, esta Torre de Babel jamás podrá terminarse con éxito. Cada día, la ciudadanía despierta con una nueva decepción, con otra restricción, con más recortes.

jueves, 16 de junio de 2011

Lucha en la calle

"Si hay violencia en nuestros corazones, es mejor ser violentos que ponernos el manto de la no violencia para encubrir la impotencia" (Gandhi)



Fotografía: ©Ramón, en Periodismo Humano

Alguien debería de alertar a los políticos que mensajes como el que lanzó el miércoles Artur Mas sobre la ‘línea roja’ y el uso legítimo de la violencia contra los indignados ni siquiera son originales. Vivimos en una especie de pacifismo de Estado, donde cualquier brote de violencia popular es considerado una afrenta a la democracia y motivo sobrado para ilegalizar otras grandes aventuras. 

Comprendo (y añado que lo comparto) que a determinadas personas moleste que en un movimiento tan sosegado y autocontrolado como el 15M se hayan encendido unas pequeñas brasas de odio como una muestra puntual de su tenaz rebeldía. Es denunciable a nivel interno pero recuerdo que después de 31 días de pacífica protesta, los Indignados sólo han recibido del poder político indiferencia, algún que otro apoyo oportunista (Cayo Lara), declaraciones desafiantes (Esperanza Aguirre), dos cargas monumentales (Madrid y Barcelona), la constitución de ciertos ayuntamientos y Cortes  repleta de imputados en casos de corrupción y envueltos en rancios juramentos bajo palio (Valencia), y aprobaciones presupuestaria absolutamente hirientes para los principios de justicia social que defienden desde su nacimiento (Cataluña). ¿No estábamos todos de acuerdo en que vivimos una crisis tan profunda que se necesita de todos para un cambio estructural? 

martes, 31 de mayo de 2011

Los Indignados confían en su fuerza


La última campanada de la medianoche del domingo trajo a la Puerta del Sol el promisorio mensaje de que la Policía ya ha puesto un límite a los toldos turquesas del cuartel general del Movimiento 15-M: Hoy concluye la respetuosa vigilancia mantenida desde hace dos semanas y, a partir de ahora, cualquier momento puede ser propicio para el desalojo. 

A lo largo de la tarde de ayer, los cientos de “indignados” de Sol estaban decididos a agotar el plazo antes de trasladar los inacabables debates a los barrios, a los distritos, a otras calles, a la red. Estos foros deberán tomar el relevo para apuntalar el compendio de propuestas de todo signo y condición que han quedado en el tintero, muchas discutidas con rapidez y escasa precisión....

El reportaje completo en Estrella Digital

sábado, 28 de mayo de 2011

Plaza de Catalunya

 Cuando la imaginación conspira, el Poder se pone el uniforme


Observemos a esa joven sentada en la Plaza de Catalunya que levanta sus manos blancas en señal de paz, al chaval que pide a los Mossos un poco de piedad, a la señora indignada ante semejante brutalidad. Escuchemos los golpes secos de las porras contra los cuerpos indignados de tanto sol de agresividad. Miremos a esos policías huérfanos de sueños para que los que el nuevo Sol les impide comprender nada. Escuchemos también a su gélido comandante, al conseller Felip Puig, hablando de limpieza y de fútbol mientras una de sus bestias nos rompe la cara sin reparar en los estragos. 

Aturdido, un ciudadano anónimo trata de cubrirse el cuerpo en una posición inútil. Agredidos por el espanto, los acorralados se resisten al envilecimiento de su conducta, a aceptar el envite de que tras una carga policial ciega, tras esos brutales porrazos, siempre habrá una respuesta pareja. Craso error.



Despreciado conseller Puig y salvajes policías, hablemos pues de los golpeados, de los racimos de cuerpos tatuados que habéis desparramado por el asfalto con vuestras armas. Ellos, los heridos, y nosotros, los indignados, juzgaremos la envidia que acarrea vuestra violencia. Porque es rencor lo que os purga las entrañas, resentimiento corrosivo al ver cómo compartimos la vida de un sueño mientras vosotros os dedicáis a conservar a golpes los restos de un sistema que se hunde bajo los pies. 

No, repudiado conseller; no, humillados Mossos. Ahora no es el momento de hablar de fútbol ni de limpieza. Vuestra razón está enjaulada, encerrada tras una mordaza de servil vileza. Nihilismo es el lenguaje que utilizásteis, al fin de cuentas. ¿De qué sirve golpear a un padre y a su hija, a una pareja de enamorados que un instante antes se comía a besos?. Sois las sombras de un sistema donde los sueños intentan ser relegados. Teméis a las masas conscientes, a las manos silenciosas que se agitan al cielo, a perder vuestra porra. Tenéis pánico a la unión.

Y ustedes, ilustrísimos políticos ganadores en las urnas, los que guiáis tan felizmente nuestra condición de ciudadanos, ¿cómo podéis envolveros en banderas de división? Resulta turbador observar vuestra inquietud por el poder. Olvidáis que también vosotros necesitáis espejos donde encontrar unión en lugar de espesas sombras. 

No queremos cerrar filas entorno a gestos de afirmación porque el sueño de hoy no reclama líderes. ¿Qué pensarían vuestros abuelos que lucharon por recuperar la justicia y la libertad? A estas horas, de vuestras bocas sólo emanan palabras que queman. Luchas internas que ahondan vuestra condición de derrotados. Mensajes secos como porrazos. Palabras incapaces de vencer el desasosiego que habéis sembrado. Por eso golpeáis. Es el recurso de quienes no tienen respuesta. 

miércoles, 25 de mayo de 2011

Despertar


Zuhaitz habainduen hostoetatik
sortzen den murrailen semaforotik
debekapenen argi gorritik
hasten den kondairaren
besorik bulartsuenetik ere
urreetatik
bastoetatik,
ezpatetatik,

(Desde las hojas de los árboles raquíticos
desde el semáforo que surge de las murallas
desde la luz roja de las prohibiciones
desde el brazo más robusto de la historia que comienza
desde los oros
desde los bastos
desde las espadas)

Hodeietan ni
hodei sabaian, topaketa ezin luzaturik nabil
arrats hontako globoarekin
hutsaltasun tirano honen betiko besarkadarekin
irlatxo bat naiz giltzarenpean
hondartzapean;

(Yo en las nubes
en el techo de las nubes, ando tratando de demorar el encuentro
con el globo de esta tarde
con el abrazo eterno de un vacío tiránico
soy una pequeña isla bajo la llave
bajo la playa)

Hiri loka hontan ohitutzeraino
zuen ohituretan gaur murgiltzen banaiz
konexioak hausteagatik
izar koloni usaia
kapikuatzeagatik baizik ez da
konturatzen naiz: zuen inbentoan
jaio berri naiz.

(Si en esta ciudad vacilante me hundo,
en vuestras costumbres hasta acostumbrarme
es por romper las conexiones
por "capicuar" el olor a colonia de las estrellas
me doy cuenta de que en vuestro invento soy un recién nacido)

martes, 24 de mayo de 2011

Los que no temen



La política se ha transformado casi por completo en propaganda. Y los poderes que nos gobiernan quieren que la sumisión a su bombardeo sea completa. No les basta con alejarnos de la compleja trama que hay montada en torno a las soluciones para esta crisis económica global. 

Ahora la estrategia es exhibir el grado de patriotismo que ha generado un triunfo electoral relativo (sólo el 24% de los ciudadanos con derecho a voto eligieron la opción del PP) o exigir respuestas inmediatas a un movimiento social como el 15M con el objetivo de aplastarlo. 

Respecto a Euskadi, no seré yo quien defienda el misticismo victorioso del nacionalismo vasco pero sigo percibiendo en el centralismo mediático un resquemor por el apabullante estreno de Bildu que nubla cualquier intento de reflexión. La venganza fue coreada a grito pelado en la calle Génova ante las mismas narices de Mariano Rajoy: "Bildu, ilegalización". Como si ilegalizar opciones políticas en democracia se produjera tras una reunión de amigos para jugar al Risk. 

Hagamos de Freud para avanzar en la singular psicología de España. Si se hurga en la llaga, veremos que el pulso se alimenta de un victimismo primitivo (desde Bildu al PP) que nos hace vivir en permanente amenaza. Se pelea por la hegemonía del Bien, un valor exclusivamente religioso, que convierte el asunto de la identidad y la pertenencia en motivo de guerra. 

Quizá todo sea más sencillo y lo que ocurre es que olvidamos que la tolerancia es laica y que fusiona al corazón con el cerebro. Los únicos que se mantienen al margen de este acomplejado pensamiento son los que componen el Movimiento 15M. Ellos no tienen miedo. Los sueños y la angustia les unen.

lunes, 23 de mayo de 2011

Elecciones: Vencedores y derrotados

"Los pájaros cantan tras la tormenta ¿por qué no va a poder la gente deleitarse con la poca luz que les quede?" (Rose Kennedy)



Nada como el día siguiente de unas elecciones para calzarse el casco de la victoria (o de la derrota, da igual) para guiarnos en la gran Misión: salvarnos a todos del desplome del sistema en el que habitamos. Nada de actos de contrición sobre los excesos del capitalismo deshumanizado que nos llevado al desfiladero, de esa mayoría absolutista que representan PP y PSOE (el bipartidismo pactado) que tanto apabulla, contamina y descalifica a esas versiones soñadoras de la vida que tanta gracia les hace. Ha cambiado el color del país pero no el objetivo.

Todos buscan a estas horas por el bosque de las palabras aquellas expresiones que les permitan presentarse como los dueños de la razón práctica. La consigna ha sido difundida: El pueblo ha hablado y fuera del camino marcado, el que a muchos nos parece cleptómano y falsificador, no hay vida.

Los guías de la mercadotecnia dicen que la crisis económica es la que ha contribuido inmejorablemente a ese cambio de color peninsular. Pero hete aquí que viene Karl Popper, el gran liberal de ‘La sociedad abierta y sus enemigos’, y les recuerda a quienes ayer ganaron y perdieron que no hay seguridad sin libertad. ¿Y qué significa eso en medio de este escenario político de ganadores y perdidos? Pues una impertinente reflexión que debería insuflar en el disco duro de la sociedad el veneno de la memoria activa frente a la suspensión de las conciencias, frente al virus de la indiferencia. 

Para desaliento de los que esperaban una sacudida del ánimo por el voto de castigo al partido que mal gobierna España, las primeras perspectivas no confirman sus soporíferas previsiones. Me temo que esta vez el éxito no será dejar que las cosas sigan su rumbo, es decir, permitir que el linchamiento del enemigo (es decir, de Zapatero y su descentrada visión del mundo) se convierta en la fiesta popular mientras los políticos a sueldo de los intereses de los especuladores continúan golpeando a una sociedad a la que tienen agarrada del cuello.

¿Qué hacer? Los perdedores llorar ante semejante fracaso y, si lo creen conveniente, preparar una catarsis colectiva que sirva para emborronar la cara a quienes sólo ven la causa de su derrota en "la difícil coyuntura que nos ha tocado vivir". Pienso en Samuel Johnson y observo la clarivendencia de esta frase en la conducta del Gobierno: "Casi todo el absurdo de nuestra conducta es el resultado de imitar a aquellos a los que no podemos parecernos".

Los ganadores están encantados de haberse conocido. Felicidades, pues. Toca escuchar sus carcajadas, sus deseos, su triunfo inapelable. Volverán a intentar anular cualquier esperanza de cambio real porque ya han comenzado la reconquista de aquella mayoría que les fue robada. No escuches eso, no pienses aquello, no pidas nada. No.

Nada hay más efectivo en este bonito cuento que apelar a la responsabilidad económica para justificar la prohibición de preguntas. Y, claro, ante el dilema de la bolsa o la vida que nos presentan como única forma de salvación general, las personas responsables eligen la bolsa. Todo sea por el bien de su esperanza.

viernes, 20 de mayo de 2011

La plaza de Tahrir en el corazón de Madrid


Para Dani ha sido una noche dura. Nueve horas bajo la lluvia, organizando grupos, limpiando el suelo y mandando mensajes desde su IPhone4 cobijado en la techumbre de hule que los “indignados” han montado en la Puerta del Sol de Madrid. Al despuntar el día mete sus cosas en una mochila y se despide satisfecho de sus camaradas: “Voy a desayunar y luego a clase. Vuelvo a las 7 de la tarde. Ciao”. Dani tiene el pelo corto, los ojos azules y 21 años. Posee además una feroz irritación con el mundo que le rodea, la misma que ha alimentado la argamasa que ahora une a ciudadanos de diferente condición y procedencia . Apropiadamente se les ha comenzado a llamar "la generación de los indignados".

Exhaustos por años de corruptelas en el ámbito del poder, estos grupos comparten la esperanza de una regeneración de una clase política que consideran agotada. Hoy impulsan con tesón un mensaje de prosperidad futura para todos. Y no falta diversión: en la Puerta del Sol, de lo único que se habla es de la magnitud creciente de su protesta, un acontecimiento de gran calibre que ha comenzado a traspasar las fronteras de España. “No tenemos miedo”, dice la mayoría de los acampados a las televisiones alemanas, italianas, venezolanas, británicas y francesas que aquí se encuentran.

Los carteles están húmedos, como los mensajes impresos en letras negras que cubren la marquesina de cristal que sirve de acceso al metro en Sol.  “Si no nos permitís soñar, no os dejaremos dormir”, reza una proclama emocional de esta revuelta. Sin embargo, esta noche lo novedoso es que ya no hace falta añadir advertencias de que los acampados en la Puerta del Sol pueden ser desalojados por la fuerza ante el recelo cada vez mayor de los dos principales partidos políticos del país.

Desde hace cuatro días, esta plaza madrileña es el campo de batalla de un pulso que algunos no lo esperaban, el que han comenzado a librar ciudadanos decepcionados con la clase dirigente. “No nos quedaba otra posibilidad. Tenemos que propiciar un cambio de conciencia global, una regeneración ética de la política, una democracia real. Aquí no hay ideologías, no hay banderas. Aquí hay personas, ciudadanos, individuos, que exigimos participar en las decisiones, en la gestión, en la justicia. No hay disfraz ni promesas que valgan”, afirma Carmen, una jovial secretaria de 42 años que parece acostumbrada a seleccionar y transcribir proclamas en Twitter a la velocidad de un parpadeo.

Deciden en régimen asambleario, en diferentes grupos que han comenzado a trabajar. La idea contiene elementos revolucionarios que determinarán el progreso del movimiento a lo largo de los próximos meses. Y, a juzgar por sus líneas maestras, está repleto de esperanzas. Embarcados en la tenacidad, pretenden la reconstrucción del Estado del bienestar sobre la base de dos principios sustanciales: trabajo y derechos. Dos ideas que parecían desterradas en los últimos tiempos. Ambos objetivos están fielmente reflejados en el programa de debate y que identifica nada menos que 46 metas. En uno de ellos se debate una reforma de la Ley Electoral. “Exigimos la inhabilitación de imputados por corrupción para que no pueden incluirse en las listas electorales, una legislación de responsabilidad política transparente, la reforma inmediata del Senado y la abolición de las pensiones vitalicias para los parlamentarios”, explica Antonio Ibarra, uno de sus portavoces.

La vivienda es el centro de otro intenso debate. Desde el jueves se discute la posibilidad de exigir al estado un alquiler social universal y el uso público de aquellos pisos que lleven vacíos más de 10 años. La reforma fiscal a favor de las rentas mas bajas, la modificación del impuesto de sociedades y la imposición de la Tasa Tobin para frenar la especulación financiera y las transacciones internacionales de capital se han convertido en banderas reivindicativas de la protesta. “Normas en vigor como la Ley Sinde, Bolonia, la de partidos o la recién aprobada ley laboral deben ser derogadas”, comenta Ibarra.

Para no entorpecer las discusiones han impuesto un estricto orden interno. El día anterior un hombre que bebía ansiosamente una litrona de cerveza mientras orinaba bajo la gran estatua de Carlos III fue invitado a abandonar el recinto por los organizadores. “Esto no es un acto festivo”, comentaron con seguridad. Saben que son vistos por un sector de la ciudadanía como un grupo de alborotadores sin identidad, sin líderes, sin propuestas y sin experiencia. Pero en Sol lo que hay es orgullo. En la entrada de la librería de unos grandes almacenes, una rolliza señora bien vestida felicita a un grupo de mozalbetes que exhiben al aire sus manos como pájaros que echan a volar. “¿Por qué me gusta esta protesta? Porque están demostrando que los príncipes de este país, los que han vivido en una torre de cristal, al fin han despertado”, afirma.

Varios chavales hablan de los mensajes que se vierten en algunos canales de televisión y radio. Un joven muestra en su móvil Android un recorte de prensa. Tenían que ver con las duras críticas que están recibiendo, el aturdimiento que ha provocado la magnitud de su protesta. Todos estallan en carcajadas. “Mira”, afirma finalmente uno de ellos que prefiere no dar su verdadero nombre, “primero nos acusaron de ser unos alborotadores antisistema, de ser unos inadaptados, unos vagos. Ahora dicen que estamos instrumentalizados, dirigidos por no se quién. Mañana dirán que no aportamos soluciones”, asegura. Pero detrás del cliché, lo que esta primavera española ofrece a muchas partes del mundo son múltiples manifestaciones de que la frustración social ha reventado. Una de ellas es la disposición de estos jóvenes a acatar las mínimas reglas del juego que se les exige, la ausencia de violencia en sus manifestaciones, la tenacidad de los mensajes. Esto está proporcionando que cada día tengan más y más seguidores.

“Hay definitivamente un cambio en el aire”, comenta filosóficamente Javier, un restaurador de casas antiguas que, al igual que numerosos estudiantes, comerciantes, parados y profesionales autónomos, dice estar inesperadamente emocionado. “La gente está cansada de tanta trampa. Quiere un cambio. Después de tanta promesa incumplida y tanta tolerancia con los banqueros quiere hacerse escuchar sobre cuestiones concretas. Como se ha hecho en Islandia", asegura.

De una de los tiendas levantadas apresuradamente en la plaza, emergen fugazmente dos caras. La de una joven y la de un anciano. Armados con panfletos y un enorme plano del recinto, tratan de reestructurar las diferentes casetas desde donde coordinan el flujo de información. “Tenemos las firmas necesarias para evitar el desalojo. Aquí nos quedaremos hasta el 22 de mayo”, señalan.  La indignación se ha incrementado muchos grados desde el inicio de la protesta, el pasado día 15. La policía mantiene desplegados a numerosos efectivos en los alrededores del kilómetro cero de España. Las calles están selladas y los controles de identificación son continuos.

Bajo los hules de color azul que cobijan de la lluvia, se respira un aire de satisfacción y confianza en el futuro. "Es sólo cuestión de tiempo", repetía Pablo, licenciado en Administración de empresas. El “tiempo” al que se refiere no son las elecciones municipales del día 22. Es el término que usan para hablar del “cambio real” de un sistema electoral y de unos partidos políticos que para ellos es absolutamente irreal y nada representativos.

Una chica muestra un chiste de ‘El Roto’ en el que se lee: “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron”. La mayoría de los aquí congregados se sienten identificados con esta contundente visión. Es una advertencia que los políticos en ambos extremos del espectro parecen haber captado con celeridad durante el rush final de la campaña electoral. “Es hora de un cambio para el bien de todos", opina Verónica, la joven gerente de un local de la vida nocturna de Madrid.

Pero tanto en las oficinas del PSOE como en el cuartel general del PP sus representantes parecen haber abandonado, al menos hasta el lunes, la inicial retórica hostil hacia esta movilización social. En los últimos actos de campaña, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero han empleado constantemente palabras como “frustración lógica”, “fin de la crisis”, “futuro” y “prioridades sociales”.

¿Tiene futuro esta protesta? La pregunta es inmensa y depende de muchos acontecimientos futuros pero algunos medios, como la edición digital de la cadena británica BBC, ha empezado a compararla con las manifestaciones registradas en Egipto que llevaron a la caída del presidente Hosni Mubarak. Cauto, uno de los portavoces de la acampada advierte de que no conviene olvidar que esto, a fin de cuentas, sólo es el principio.