Samuel Ruiz, antiguo obispo del Estado mexicano de Chiapas, falleció el lunes en México DF. Descubrí a este contradictorio religioso durante la rebelión zapatista en 1994 pero no fue hasta las navidades de 1997 cuando pude conocerle mejor. Ocurrió tras la matanza de indígenas en Acteal.
Ruiz me pareció un hombre malhumorado. No se fiaba de la prensa. No le gustaban los periodistas y mucho menos los desconocidos como yo. Sus palabras no me seducían, no me gustaba su indulgencia. Sin embargo, cada letra que pronunciaba este hombre blanco transmitía magia a los indígenas americanos a los que se empeñó en defender. Hablaban de idéntica forma, el mismo lenguaje. Compartía con ellos sus problemas. Por eso le adoraban.
