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domingo, 30 de septiembre de 2012

El reino del Yeti


Este es el Himalaya, la gran coordillera de la Tierra. Su extensión recorre el 10% de la superficie de nuestra planeta y alberga las picos montañosos más altos. Diez de las catorce cimas de más de 8000 metros de altura se encuentran en la frontera entre Tibet y Nepal. Las cuatro restantes están en la prolongación de su columna vertebral, que llega a Pakistán: el Karakorum. Al igual que otras cadenas montañosas, ambas coordilleras se formaron por la colisión de los continentes. Hace unos 50 millones de años, la India chocó con el Tibet creando estos inmensos picos que aún siguen creciendo. Todo junto forma la cresta del mundo, un mundo gélido e inhóspito que el hombre explora como un conquistador aunque en realidad se trate de un simple visitante.

Con 8.848 metros, el Everest es el techo del mundo. Una de cada 10 personas que han intentando escalarlo dejaron sus vidas en el intento y los que lo lograron sólo pudieron permanecer unos segundos en su cima. Los nepalíes la llaman Sagarmatha (“la frente del cielo”) y los tibetanos Chomolungma o Qomolangma Feng ("madre del universo") Esta vasta barrera de hielo y roca es tan colosal que conforma el clima del planeta. Los vientos templados cargados de humedad procedentes de la India se ven obligados a ascender generando densas nubes que dan lugar al nacimiento del monzón.

La fotografía muestra el glaciar Baltoro, en el Karakorum. Casi 75 kilómetros de largo y 5 de ancho, le convierten en el más largo del mundo fuera de las regiones polares. Este inmenso río de hielo cargado de piedras desciende lentamente entre valles coronados por dos colosos, el Hidden Peak y el Gasherbrum II. Cerca se encuentran el Broad Peak y, sobre todos ellos, el K2, un lugar tan abrupto y vertiginoso que borró la imaginación de los hombres que lo contemplaban en la noche de los tiempos. Lo bautizaron con el nombre de Chogori, la Montaña grande, como si tanta inmensidad empequeñeciera su cerebro. Y ahí sigue, imponente, piramidal, desafiante.

lunes, 8 de agosto de 2011

Corvara Alta Badia


Hay días preciosos. Como este amanecer en el corazón de los Dolomitas, la cordillera de roca que separa Italia de Austria. Es el gran paraíso de esta Europa económicamente en llamas. La imagen muestra la Marmolada, el pico más alto de la cadena con más de 3.000 metros de altitud, vista desde Corvara Alta Badia, un pueblito de 1.700 habitantes construido en la ladera de un inmenso valle iluminado ahora por un sol estival de muchos quilates. 

Aquí ni se habla italiano ni alemán sino que los auténticos corvarenses, pastores de altísimo nivel adquisitivo gracias a un turismo anual de élite, hablan ladino, una lengua "retorromance" que se ha desarrollado debido al aislamiento de los valles montañosos en el que se utiliza. 

Las posibilidades son máximas. Desde hacer senderismo o escalada hasta tomar el sol en el lago di Carezza que parece un mar interior. También se pueden visitar pequeñas ciudades de pizarra como Arabba, Bormio, Canazei o Pozza di Fassa. Estamos en el Trentino. Una región que de haberla conocido James Barrie, hubiera sacado fuego a los ojos de Peter Pan. Como si fueran chiribitas. El lugar provoca palpitaciones y eriza el vello de la nuca. He aquí un edén de valkirias.

Esta fotografía fue la más visitada la semana pasada por los amigos de Más que Ciencia: 1.441 lecturas